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A-Sombroso

Es cosa de sombras
andar jugando con las luces
Mas no a la inversa.
Es cosa de luces
querer acabar con las sombras.

Mientras que la Sombra en su jugueteo le da dimensión a la Luz,
y a su vez formas a las cosas.
La Luz por su parte sólo quiere acabar-la;
quiere atrapar a la Sombra,
incluso allí donde la Luz no llega
desde su inclinación.
Por eso el Sol cambia el ángulo de la Luz constantemente.

La Sombra aguarda los movimientos de la Luz.
Espera que pase.
Y una vez la Luz se da al acecho,
la Sombra reacciona,
no contraataca.
Sólo se mueve a la inversa y en tal reacción redimensiona a la Luz
hacia nuevas formas;
nuevas perspectivas.

La Luz sólo quiere su tono mono,
uniforme en todo lo que alumbre.
Mientras que la Sombra,
desde lo más atómico hasta lo más cósmico,
ofrece colores, formas y perspectivas.
Aunque eso sí,
depende del ángulo por donde la Luz le ataque.

La Luz no quiere a la sombra,
la Luz no discrimina formas,
la Luz solamente quiere alumbrar.

La Sombra no quiere apenas a-sombrar con su misterio e inmensidad.
No, la Sombra no es tan egoísta como la Luz;
la Sombra no quiere tener forma de Sombra;
la Sombra no quiere verse uniforme.
Tampoco le agrada el poco tono de su color obscuro.
La Sombra quiere más allá de si misma,
la Sombra sólo quiere jugar.
Y para su juego,
la Sombra re-quiere a la Luz.

La Sombra es como un niño interior que hay dentro de la Luz;
la Luz es como un adulto recalcitrante que no se acuerda que fue niño.

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